<p>Harto tiempo se le ha dado la razon a esas gentes pequenas. Asi es como se ha acabado por darles tambien el poder. Y ahora predican:...

Harto tiempo se le ha dado la razón a esas gentes pequeñas. Así es como se ha acabado por darles también el poder. Y ahora predican: ¡solamente es bueno lo que las gentes pequeñas encuentran bien! Y “verdad” se llama hoy a lo que enseñaba aquel predicador salido

Harto tiempo se le ha dado la razón a esas gentes pequeñas. Así es como se ha acabado por darles también el poder. Y ahora predican: ¡solamente es bueno lo que las gentes pequeñas encuentran bien!

Y “verdad” se llama hoy a lo que enseñaba aquel predicador salido de sus filas, aquel extraño santo y abogado de los pequeños que atestiguó de si mismo: “¡Yo, yo soy la verdad!”

Ese presuntuoso fue el causante de que, desde hace mucho tiempo, se pavoneen las gentecillas. El, que enseño un error no pequeño al proclamar “¡Yo soy la verdad!”

Friederich Nietzsche, Así habló Zaratustra