Nunca cesé de educarme a mí mismo, y aun al borde la tumba, mientras persiste el flujo de la transfiguración, mi juicio sobre la vida cambia con el tumulto de los acontecimientos circundantes. Se prepara mi mortaja y estoy a punto de reunirme con mis antepasados, pero mi cerebro todavía trabaja y agita las complejidades del pensamiento

Friederich Nietzche