Filmada enteramente en Blanco y Negro, esta obra contemporánea de arte, nos muestra una puesta de escena que sigue el estilo de teatro y que se vale de muchos elementos visuales, auditivos y de cámara para mostrarnos la constante, y creciente, tensión entre sus personajes.

El cinismo que exuda cada uno de los diálogos junto a las respuestas, muchas de ellas cargadas de sarcasmo, recorren muchos de los aspectos sociales que tenemos como preciados, centrándose en la política y la polarización que cada partido (party) tiene en su óptica de la vida.

La fiesta (party) para celebrar el ascenso de uno de los personajes a la élite política es el punto de partida para una gran broma filosófica sobre opiniones y posturas políticas, de género, de crimen y castigo, de salud e incluso, y tal vez más importante, de amor.