Toda la belleza y lo sublime que hemos atribuido a las cosas reales e imaginarias, quiero reinvindicarlos como propiedad y obra del hombre:...

Toda la belleza y lo sublime que hemos atribuido a las cosas reales e imaginarias, quiero reinvindicarlos como propiedad y obra del hombre: como su más bella apología. El hombre como poeta, como pensador, como dios, como amor, como poder: ¡oh, su generosidad real con la que ha obsequiado a

Toda la belleza y lo sublime que hemos atribuido a las cosas reales e imaginarias, quiero reinvindicarlos como propiedad y obra del hombre: como su más bella apología. El hombre como poeta, como pensador, como dios, como amor, como poder: ¡oh, su generosidad real con la que ha obsequiado a las cosas para empobrecerse y sentirse miserable! Hasta ahora este fue su mayor desinterés: que admiró y adoró y supo esconder que él fue el que había creado lo que admiraba

Friedrich Nietzsche